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Quotes from Jorge Fernández Díaz

Todo tiene sentido, pero yo me apagaré y nada importará. Efectivamente. No somos ni una anécdota. ¿Para qué preocuparse tanto? Mamíferos efímeros en un pedazo de piedra perdida en la inmensidad.
~ Jorge Fernández Díaz
La paz duerme a la sombra de las espadas
~ Jorge Fernández Díaz
Observo de cerca la mueca concentrada del final: parece como si todavía estuviera soñando. ¿Con qué soñabas, viejo soldado?
~ Jorge Fernández Díaz
Una vez escuché en un documental dedicado al funcionamiento del cerebro que en ocasiones recordamos para olvidar. Pasamos una y otra vez sobre los surcos del mismo disco para borrarlos. Como si la repetición eliminara la memoria en lugar de preservarla.
~ Jorge Fernández Díaz
En esa foto personal e imaginaria, la dama blanca viste de negro y tiene las facciones duras y a la vez sensuales. Parece una asesina a sueldo, pero en realidad es una emperatriz provista de un puñal. Y resulta que ese puñal vengo a ser yo.
~ Jorge Fernández Díaz
Salvo una batalla perdida, no hay nada más deprimente que una batalla ganada».
~ Jorge Fernández Díaz
tiene menos escrúpulos que un buitre.
~ Jorge Fernández Díaz
El maldito Bonaparte la embarró al mejor tiempo: expiró su imperio y nos dejó en los cuernos del toro».
~ Jorge Fernández Díaz
La decadencia es ese tobogán que gobiernan los jóvenes: a partir de ahora las cosas son así, abuelo. Y la vejez consiste precisamente en no poder elegir y en tener que asimilarte por la fuerza a esa manga de ignorantes modernos que te ponen un revólver de futuro en la nuca. Se acabó lo que se daba. Te gusta o te vas, te adaptás o morís.
~ Jorge Fernández Díaz
No eran valientes porque si triunfaban se transformarían en el germen del ejército emancipador de América, ni porque estaban dispuestos a darlo todo por la patria nueva. Eran valientes, en ese debut sangriento, porque temían más a su jefe que a Dios, y porque al no poder retroceder hasta el más cobarde es un hombre audaz.
~ Jorge Fernández Díaz
Se acostó a soñar despierto con Bailén. El lodo y la sangre. Las risotadas y las chanzas. Las descargas cerradas. Los soldados que empuñaban carabinas y calaban bayonetas. Los chasquidos. Las balas que pasaban silbando. Los fusileros intoxicados de pólvora que mordían el cartucho, empujaban el proyectil con la baqueta, se ponían los mosquetes contra la cara y disparaban. Los bordados y los cordones. Las fogatas y las antorchas. La miseria. El dolor. Los muertos.
~ Jorge Fernández Díaz