logo

Quotes from Miguel Delibes

Las calles, la plaza y los edificios no hacían un pueblo, ni tan siquiera le daban fisionomía. A un pueblo lo hacían sus hombres y su historia. [...] Por las casas que flanqueaban pasaron hombres honorables, que hoy eran sombras, pero que dieron al pueblo y al valle un sentido, una armonía, unas costumbres, un ritmo, un modo propio y peculiar de vivir.
~ Miguel Delibes
Y fue el cochino afán del ahorro lo que agrió su carácter. El ahorro, cuando se hace a costa de una necesidad insatisfecha, ocasiona en los hombres acritud y encono.
~ Miguel Delibes
Algo se marchitó de repente dentro de su ser: quizá la fe en la perennidad de la infancia.
~ Miguel Delibes
El llanto era necesario para lavar la conciencia
~ Miguel Delibes
El poder de decisión le llega al hombre cuando ya no le hace falta para nada; cuando ni un solo día puede dejar de guiar un carro o picar piedra si no quiere quedarse sin comer. ¿Para qué valía, entonces, la capacidad de decisión de un hombre, si puede saberse? La vida era el peor tirano conocido.
~ Miguel Delibes
Es expresivo y cambiante el lenguaje de las campanas; su vibración es capaz de acentos hondos y graves y livianos y agudos y sombríos. Nunca las campanas dicen lo mismo. Y nunca lo que dicen lo dicen de la misma manera.
~ Miguel Delibes
Los grandes cambios rara vez resultan oportunos y consecuentes con nuestro particular estado de ánimo.
~ Miguel Delibes
Su estado de ánimo ante la Mica era un caso especial, diferente del estado de ánimo de sus amigos. Y si no, ¿por qué Roque, el Moñigo, o Germán, el Tiñoso, no adelgazaban tres kilos si la Mica marchaba a América, o un par de ellos si solo se desplazaba a la ciudad, o engordaban lo perdido y un kilo más cuando la Mica retornaba al valle por una larga temporada?
~ Miguel Delibes
En este mundo, si los cabrones volaran, nublarían el sol.
~ Miguel Delibes
Aquel que llegaba a interesarse por un libro se convertía inevitablemente en un esclavo de la lectura. Un libro te remitía a otro libro, un autor a otro autor, porque, en contra de lo que solía decirse, los libros nunca te resolvían problemas sino que te los creaban, de modo que la curiosidad del lector siempre quedaba insatisfecha. Y, al apelar a otros títulos, iniciabas una cadena que ya no podía concluir sino con la muerte.
~ Miguel Delibes
Dormir poco es perder vida también, ya que la que se vive a costa del sueño se vive sólo a medias.
~ Miguel Delibes
No olvide lo que le digo, el primer hijo embaraza tanto al padre como a la madre.
~ Miguel Delibes
La afición a la lectura ha llegado a ser tan peligrosa que el analfabetismo se hace deseable y honroso.
~ Miguel Delibes
Ratero, si un pobre se mete en casa de un rico, ya se sabe, es un ladrón ¿no? —Un ladrón —asintía el Ratero. —Pero si un rico se mete en casa de un pobre, ¿qué es? —¿Qué es? —repetía estúpidamente el tío Ratero. —¡Una rata!
~ Miguel Delibes
Él todavía estaba en condiciones de decidir, pero como solamente tenía 11 años, era su padre quien decidía por él. ¿Por qué, Señor, por qué el mundo se organizaba tan rematadamente mal?
~ Miguel Delibes
Sabía también que la asiduidad y la constancia terminan por mellar el hierro.
~ Miguel Delibes
Hemos matado la cultura campesina pero no la hemos sustituido por nada, al menos, por nada noble
~ Miguel Delibes
besaban al aire, al vacío, tal vez a algún cabello suelto, de manera que ambas sintieran el efluvio de los besos pero no su calor.
~ Miguel Delibes
Si la imaginación del hombre es tan débil que no acierta a inventar un garabato que diferencie claramente el cero de la O, Jacinto, todo ha de ser confusión, convéncete, porque hay mucha gente interesada en armarla (la confusión) porque de ella (de la confusión) sacan tajada los vivos, ¿te das cuenta?, y la única oportunidad de convivencia que se nos dio a los humanos, la Torre de Babel, la desperdiciamos bien tontamente.
~ Miguel Delibes
Escribe la siguiente frase de Séneca y mantenla a mano, leéla, guárdala en la memoria, en la gaveta del automóvil en la pantalla del computador y trata de que te cale lo más profundo posible: mientras se espera vivir, la vida pasa.
~ Miguel Delibes
Pero todo el mundo sabe que la vida no vale la pena de ser vivida. En el fondo, no ignoraba que morir a los treinta años o a los setenta importa poco, pues, naturalmente, en ambos casos, otros hombres y otras mujeres vivían y así durante miles de años. En suma, nada podría ser más claro. Era siempre yo quien moriría, ahora o dentro de veinte años.
~ Miguel Delibes
Permitamos que el tiempo venga a buscarnos en vez de luchar contra él
~ Miguel Delibes
En ningún cuerpo falta un lunar.
~ Miguel Delibes
El cuerpo no se elige —se decía— pero el alma sí; cada uno hacemos de nuestra alma lo que nos apetece que sea.
~ Miguel Delibes