Quotes from Horacio Quiroga
There's nothing as beautiful and empowering in life than a memory.
~ Horacio Quiroga
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sus ojos, así, llenaban aquel semblante en flor con la luz de su belleza.
~ Horacio Quiroga
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fangosa. El paisaje es agresivo, y reina en él un silencio de muerte. Al atardecer, sin embargo
~ Horacio Quiroga
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Pensó en las palabras de Dostojewsky, que hasta ese momento no había comprendido: "Nada hay más bello y que fortalezca más en la vida, que un puro recuerdo".
~ Horacio Quiroga
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Me pareció más pálida aún. Se miraron fijamente, insistentemente, aislados del mundo en aquella recta paralela de alma a alma que los mantenía inmóviles
~ Horacio Quiroga
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Pero al verla otra vez, a veinte metros de mí, mirándome, sentí que en mi alma, dormida en paz, surgía sangrando la desolación de haberla perdido, como si no hubiera pasado un solo día de esos diez años.
~ Horacio Quiroga
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Pero sus ojos, así, llenaban aquel semblante en flor con la luz de su belleza.
~ Horacio Quiroga
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Qué encanto!—murmuró, quedando inmóvil con una rodilla sobre al almohadón del surrey. Un momento después las serpentinas volaban hacia la victoria. Ambos carruajes estaban ya enlazados por el puente colgante de cintas, y la que lo ocasionaba sonreía de vez en cuando
~ Horacio Quiroga
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La locura, cuando se le estrujan los dedos, hace piruetas increíbles, que dan vértigos, y es fuerte como el amor y la muerte.
~ Horacio Quiroga
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De todas las mujeres que conocí en el mundo vivo, ninguna produjo en mí el efecto que Enid. La impresión fue tan fuerte que la imagen y el recuerdo mismo de todas las mujeres se borró. En mi alma se hizo de noche, donde se alzó un solo astro imperecedero: Enid. La sola posibilidad de que sus ojos llegaran a mirarme sin indiferencia, deteníame bruscamente el corazón. Y ante la idea de que alguna vez podía ser mía, la mandíbula me temblaba.
~ Horacio Quiroga
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creyó sentir algo como respiración tras ella. Volvióse, y vió a los cuatro idiotas, con los hombros pegados uno a otro, mirando estupefactos la operación. Rojo… rojo…
~ Horacio Quiroga
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Hablaron de cosas muy triviales, con perfecta discreción de personas maduras.
~ Horacio Quiroga
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raso que es patrimonio exclusivo de los cutis muy finos. Ojos azules
~ Horacio Quiroga
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romántico hasta sentir el estado de dolorosa melancolía que provoca una simple garúa que agrisa el patio
~ Horacio Quiroga
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Bah; déjame en paz!—concluyó cada vez más irritado con mi tranquilidad, que era para él otra manifestación de orgullo. Cada
~ Horacio Quiroga
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Ya no pedían más belleza e inteligencia como en el primogénito; ¡pero un hijo, un hijo como todos!
~ Horacio Quiroga
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Con los mellizos pareció haber concluido la aterradora descendencia. Pero pasados tres años desearon de nuevo ardientemente otro hijo, confiando en que el largo tiempo transcurrido hubiera aplacado a la fatalidad.
~ Horacio Quiroga
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Vezzera me miró como miran los tuberculosos condenados al reposo, a un hombre fuerte que no se jacta de ello. Y en realidad, creo que ya se precipitaba su tisis. Se
~ Horacio Quiroga
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Hay cosas absurdas que tienen toda la apariencia de un legítimo razonamiento:
~ Horacio Quiroga
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en vez de agotarme en una defensa angustiosa y a toda costa contra lo que sentía, como deben de haber hecho todos, y aún los marineros sin darse cuenta, acepté sencillamente esa muerte hipnótica, como si estuviese anulado ya.
~ Horacio Quiroga
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La canoa se deslizaba costeando el bosque, o lo que podía parecer bosque en aquella oscuridad. Más por instinto que por indicio alguno Subercasaux sentía
~ Horacio Quiroga
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Nada hay más bello y que fortalezca más en la vida, que un puro recuerdo».
~ Horacio Quiroga
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Su dicha fué completa, pues la halló sola, en batón, y los rizos sobre las mejillas. Como Nébel la retuvo contra la pared, ella, riendo y cortada, se recostó en el muro. Y el muchacho, a su frente, tocándola casi, sintió en sus manos inertes la alta felicidad de un amor inmaculado, que tan fácil le habría sido manchar.
~ Horacio Quiroga
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Nébel fijó entonces atentamente los ojos en la hermosa criatura. Era una chica muy joven
~ Horacio Quiroga
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